La pasada semana hemos podido ver en San Vicente de la Barquera a los participantes en una nueva y curiosa regata que tiene dos pruebas, una en 2012 y otra en 2013.
La de este año, tiene el recorrido en dos etapas, desde la localidad Francesa de Pornichet hasta San Vicente de la Barquera y como segunda etapa el recorrido inverso. Para 2013 está previsto que la regata salga de Pornichet, para ir a Fowey y vuelta a Pornichet. Esta regata está orientada hacia barcos de eslora superior a 9 metros en diferentes clases y reivindica el pasado celta de las costas atlánticas de Francia, Inglaterra y España.
Los barcos atracaron en el muelle pesquero de San Vicente de la Barquera como se puede ver en las siguientes fotos. Hay que recordar aquí que la villa de San Vicente de la Barquera está hermanada con la localidad francesa de Pornichet.
El temporal que azotó Cantabria el 27 de diciembre de 1.999 marcó máximos históricos en la velocidad del viento registrada. Causó cuantiosos destrozos y por desgracia también daños a personas, incluso con resultado de muerte.
Por lo que se refiere al tema náutico, la fuerza del viento arrancó un pantalán completo de Puertochico, dejando los barcos a merced de las olas. Si revisamos la hemeroteca, podemos seguir el desarrollo de los acontecimientos tal y como lo contaba una crónica de El Diario Montañés en aquellas fechas y que transcribimos a continuación:
Uno de los efectos más estremecedores del temporal de ayer (este texto se publicó el martes 28 de diciembre) se vivió en la dársena de Puertochico en donde el viento, en combinación con la marejada, arrancó de sus atraques un pantalán con una docena de yates, algunos de gran porte.
A las seis y media de la tarde, noche cerrada ya, el campo de mástiles de los atracaderos aullaba con el viento en las jarcias y los barcos se balanceaban unos contra otros confundiendo sus palos. Al fondo, junto a la boca de la dársena, en el muelle del CAR de vela y de los prácticos del puerto, el pantalán hizo su primera parada, llevándose consigo en formación a la docena de yates que colisionaron contra la sillería del muelle. Borda con borda, los yates se castigaron duramente y empezaron a aparecer las primeras vías de agua.
Los barcos chocan con el muelle
Algunos de los barcos afectados (la mitad aproximadamente aparejaban mástiles y el resto eran motoras de gran porte) eran conocidos en el mundo de la vela, caso del “Noja”, de Toño Gorostegui, que naufragó astillado por las múltiples colisiones, y el “Flying Neleb”, otro de los que se fue a pique. Asimismo, entre los afectados se encontraban el “Terral”, una pequeña embarcación modelo Somo, y los yates “Pitita” y “Tranquilo”. En cuanto a la vela ligera de las inmediaciones, se registraron múltiples roturas de palo, pérdidas de cubiertas de lona y un “optimist” que literalmente había volado, según se informó.
Durante una hora, aproximadamente, el barco del Instituto Oceanográfico, que entró en la dársena y tiró un cable al pantalán, “aguantó” el mismo para que no escapara a la canal de la bahía con su docena de presas cautivas. Tampoco faltó la embarcación del práctico, que de menor porte, cabeceaba fuertemente en las proximidades.
No obstante, en torno a las siete de la tarde, el pantalán superó el muelle y bordeó el dique de Gamazo a la deriva, internándose en plena bahía. Uno de los veleros, sin embargo, vio rotas sus amarras y sufrió los embates del oleaje en el mismo muelle del CAR. Su mástil, que se balanceaba al compás de la escora a babor y estribor, entabló un particular duelo de esgrima con una farola del muelle a la que iba tumbando en cada arremetida.
Arreció el viento con fuertes rachas que desprendían crestas blancas de las olas y arrancaron de cuajo el revestimiento inferior de una planta, en voladizo, de la Escuela de Náutica. En el dique de Gamazo una procesión de atribulados patrones seguía la evolución del pantalán por la canal.
El Boro VI y el Mandarina golpean uno contra el otro
A la altura de la Isla de la Torre, en torno a las ocho de la tarde, ya habían naufragado al menos tres, los dos antes citados y uno más pequeño, sumándose un remolcador a la operación de rescate, aunque ya se barajaba la posibilidad de que el conjunto acabara de madrugada en las quebrantas de Somo. Al operativo se sumó, a las nueve, Salvamento Marítimo, que acababa de coordinar el rescate de un pesquero con una vía de agua, el “Nuevo Menéndez Valdés” que efectuó una llamada de socorro en las proximidades de Santander a primera hora de la tarde y consiguió entrar en puerto por sus propios medios. Salvamento Marítimo también participó en el rescate de dos piragüistas y la “Salvamar el Punta” ayudó a mantenerse a la capa en el abra del puerto al pesquero “Sotileza”.
El Yamamay varado en Las Quebrantas
A las 21.30 horas, una motora del Club Marítimo se sumó a las labores de rescate, consiguiéndose recuperar un pedazo de pantalán.
Al cierre de esta edición continuaban los trabajos para recuperar los yates que a duras penas se mantenían a flote. Cuatro o cinco embarcaciones de vela o yates a motor se daban también por desaparecidos.
Cuatro yates hundidos y diez con grandes desperfectos, recuento de daños del Marítimo (publicado en El Diario Montañés el miércoles 29 de diciembre)
La cifra oficial de barcos siniestrados entre veleros y yates de motor, asciende a 14. El día después del viento huracanado convirtió al Club Marítimo en un centro neurálgico de recogida de daños. A las ocho de la noche los propietarios de las embarcaciones que sufrieron los embates del temporal, tras soltarse del pantalán al que estaban amarrados, se reunieron para cuantificar sus daños y todo lo que concierne a seguros.
Con las primeras luces del día comenzó la localización de algunos barcos que la noche anterior se dieron por desaparecidos y se verificó el hundimiento de otros.
Uno de los yates de mayor lujo que había amarrado en Puertochico, el “Mizaru”, de 12 metros de eslora, fue recuperado la noche anterior por el remolcador “Cerho” a la altura de la bocana del puerto entre Mouro y Galizano, cuando navegaba a la deriva con parte del pantalán. Ayer se encontraba abarloado al barco del Instituto Oceanográfico en Puertochico. Su propietario, Miguel González de la Peña comentó que “tiene daños muy considerables” y explicó que el pantalán había quedado suelto de sus anclajes por la fatídica conjunción del viento huracanado con la pleamar. Los otros dos yates del mismo modelo, grandbanks 36, el “Tranquilo” y el “Pitita” fueron rescatados de la bahía por el remolcador “Escota” y llevados al puerto deportivo Marina del Cantábrico en Camargo, también con grandes desperfectos.
La motora "Corito" muestra los daños sufridos
El “Flying Neleb”, un velero de 12 metros del armador Federico García Germán estaba hundido en la canal. Es un barco con muy buen historial deportivo. Otro barco de vela, el “Liberty”, modelo Somo 20, estaba hundido a la entrada de Puertochico y el “Noja” de los hermanos Victor y Toño Gorostegui, que también se había hundido en las aguas de Puertochico, fue sacado a tierra prácticamente destrozado. Este velero ganó este año la regata “Cantabria Gran Reserva”. Su caña, Toño Gorostegui, fue dos veces campeón del mundo en la clase star y ganó una medalla olímpica.
El "Noja" de Gorostegui es izado a tierra
Otros dos veleros de 12 metros, el “Boro” y el “Mandarina” fueron localizados destrozados junto a las rocas de la isla Santa Marina. La primera de estas dos embarcaciones, con Salvador Albiñana a la caña, ganó el pasado sábado la última regata del año 1999.
En las Quebrantas aparecieron las embarcaciones de vela “Terral” de Pedro Labat y el “Yamamay”, un 36 pies de Javier Gallo, además de la motora “Chirula”, cuyo primer nombre fue “Agumar”. Sus propietarios, muy desolados, intentaban ayer por la tarde evitar, con la ayuda de una grúa, que la pleamar los devolviera al mar.
El "Terral" de Pedro Labat también apareció en Las Quebrantas
El “Nona III” de Fermín Sánchez con una vía de agua muy importante y otros daños se encontraba varado en la rampa de los prácticos en Puertochico. Otra motora, el “Corito”, también con cuantioso daños se hallaba en Puertochico a flote, lo mismo que otro yate de motor, el “Kalivos”.
El "Nona III" de Fermín Sánchez quedó varado en la rampa de los prácticos (Foto cortesía de Andrés Fernández)
El valor de todas estas embarcaciones suma muchos millones de pesetas. La flota de vela del Marítimo vivió ayer uno de los días más tristes de su historia. Desde que se conoció el percance sufrido por uno de los pantalanes que el Real Club Marítimo explota en régimen de concesión fueron muchísimas las llamadas de fuera de Santander preguntando por el alcance del siniestro.
La profunda borrasca llamada Madaleine, centrada en las Islas británicas y que también afecta a todo el litoral Cantábrico con olas de 7 metros y fuertes vientos de componente NW no impidió que zarpara de La Coruña el crucero Le Boreal, un barco de 142 metros, con estampa de yate de lujo. De bandera Francesa y el más moderno de la flota, fue construido en el 2010 para la compañía Ponant Cruises. Dispone de 6 cubiertas pensadas para el relax del pasaje. Carece de casinos y discotecas, pero lo suple con un salón para charlas socio-culturales y una alta cocina a bordo internacional para los amantes a la buena gastronomía.
El barco permanecerá en Santander un par de horas, lo justo para que descienda el pasaje Norteamericano, les den la bienvenida la corporación Municipal de Santander y sean trasladados en varios autobuses hacia Bilbao para ir ganando tiempo en su visita. El buque Le Boreal partirá con la tripulación para volverse a encontrar con los cruceristas en dicho puerto. (Texto y fotos: Carlos)
Con la bella estampa de unos labios de mujer pintados de rojo intenso en la proa y unos ojos perfilando sus amuras, característica inconfundible de la compañía Aida Cruises en cada uno de sus 8 barcos, arriba en Santander el primer crucero de la temporada 2012. Después de su visita, el “Aida Cara” partirá rumbo a Le Havre (Francia).
Primer buque con bandera Italiana construido en 1996 para la compañía Germana Aida Cruceros, líder en el sector alemán y mejor valorada entre los usuarios. Es el más pequeño de la compañía con 193m. de eslora. Dispone de 11 cubiertas, 9 de las cuales son para el disfrute del pasaje, dando cabida a 1186 pasajeros y 370 tripulantes. Fue remodelado en el 2005 y cuenta con un lujoso teatro con capacidad para 540 espectadores, dispone también de una sala de exposiciones, discotecas, restaurantes, spa, jacuzzi, etc.
Después de pasar el verano austral por tierras Argentinas y Brasileñas, ahora le toca surcar las frías aguas del norte de Europa. Llegado del puerto de A Coruña, zarpó el pasado día 16 de marzo de Las Palmas, realizando un crucero que durará 15 días, finalizando el 31, en el puerto de Kiel (Alemania) donde se establecerá hasta finalizar el verano boreal operando rutas de 7 días de duración por el Mar Báltico.
No es la primera vez que recala en Santander, anteriormente también nos visitaron el Aida Blu, Aida Aura, Aida Luna y Aida Vita.
El 18 de octubre podremos verlo surcar nuevamente las aguas de la bahía, en una travesía que durará 55 días, que partirá de Hamburgo y finalizará en Buenos Aires donde permanecerá realizando rutas hasta mediados de diciembre. (Texto: Carlos)
El antiguo Stena Navigator ya tiene los colores de Balearia y su nuevo nombre es la palabra árabe “Daniya”. Esta palabra fue la usada para denominar a Denia, uno de los reinos de Taifa más importantes allá por el siglo XI. Todas las fotos realizadas por Carlos.
Nos ha visitado la corbeta Premier-Maitre L’her, una veterana unidad de la Armada Francesa, puesta en servicio en 1.981 . Este buque destinado a la lucha antisubmarina, tiene una eslora de 80 metros y está equipada con tubos lanzatorpedos y misiles Exocet. Ha participado durante su larga vida en muchas misiones, las últimas de las cuales han sido la vigilancia en aguas de Somalia contra la acción de los piratas. Normalmente se solía decir que estas escalas en puerto eran para el descanso de la dotación, pero tenemos fundadas sospechas de que la verdadera razón de su paso por Santander ha sido el “contrabando” de jamones (ver fotos, en las que se puede apreciar el envejecimiento del barco).
Se nota que ya tiene muchos años encima
Con el preciado cargamento al hombro
Los pata negras son recibidos con vítores por la tripulación
El 2 de enero de 2.012, el Bénéteau First 40.7 Liquid Vortex tenía prevista su salida desde su puerto base en Shamrock Quay (Southampton) con destino a Londres para visitar el Salón Náutico de esa ciudad. A las 9 de la mañana el patrón de la embarcación C.S. recibe a bordo a los que van a ser sus tripulantes, seis personas que han pagado unos 250 euros cada uno por vivir esta experiencia. El plan incluye entrar en Brighton y Ramsgate para pasar las sucesivas noches.
La previsión del tiempo es bastante mala con W y SW fuerza 5 a 7 subiendo a fuerza 8 o 9 en el transcurso del día. El patrón no le da más importancia y a las 15 horas salen del puerto (punto A del mapa). Navegan rápidamente (por encima de 6 nudos) con la vela de proa solamente y cuando han pasado unas 5-6 horas (punto B en el mapa) el patrón decide saltarse la parada de Brighton porque según su opinión, el viento no pasa de fuerza 5-7 y pueden continuar sin problemas. Para tranquilizar a la tripulación, les dice que en caso de que las condiciones varíen, pueden entrar en Eastbourne si las cosas se ponen muy mal.
A eso de las 10 de la noche, las condiciones meteorológicas son muy malas como había anunciado el parte y la gran mayoría de los tripulantes presentan severos cuadros de mareo. A eso de la medianoche ya han pasado a la altura de Eastbourne (punto C del mapa) donde tampoco entran a puerto.
El infierno continúa para los tripulantes que están hechos polvo en sus literas mientras el barco sigue su camino. El único tripulante que no está mareado acumula más de 6 horas seguidas a la rueda del timón y como no tiene relevo debe seguir en el mismo puesto. Sobre las 5 de la mañana del día 3 (posición D en el mapa), C.S. llama a los guardacostas para indicarles que están navegando en muy
malas condiciones meteorológicas y que además están empeorando, pero que de momento están bien y que tiene preparada la balsa salvavidas por si fuera necesario. Comienzan a correr el temporal a palo seco cuando una ola golpea la popa del barco aplastando al pobre timonel contra la rueda y produciéndole fractura de costillas y heridas en la mandíbula. Los tripulantes piensan que van a morir. El patrón realiza la llamada de emergencia pidiendo auxilio y en las horas siguientes una lancha salvavidas acude a su encuentro y un helicóptero de rescate iza a todos los tripulantes a bordo y los lleva al hospital. La lancha remolca al velero (ver el siguiente vídeo) hasta Ramsgate (punto E del mapa) donde entran sobre las 8 de la mañana.
Afortunadamente no murió nadie, pero el desenlace podría haber sido muy distinto. ¿Debieran haber desistido de la travesía? ¿Debieron entrar en Brighton o en Eastbourne? ¿Sobrevaloró el patrón sus habilidades? ¿Qué habría hecho usted? Por favor, deje sus comentarios.
Llegado de Belfast, el ferry Stena Navigator entra a Astander para reparar. El buque fue construido en 1984 en los Astilleros franceses de Chantiers Dubigeon S.A. de Nantes. Operado por la compañía Stela Line y renovado en 2009, cubría la ruta entre Stranraer (Escocia) y Belfast en Irlanda del Norte. Recientemente la compañía Balearia lo ha adquirido para ponerlo en servicio uniendo las dos orillas del estrecho de Gibraltar. (Texto y fotos: Carlos)
En 2008, un hombre y su cuñado salieron de pesca por las cercanías de Nantucket con tan mala suerte que un golpe de mar hizo que se cayeran por la borda. Pudieron alcanzar la orilla a nado, pues no estaban lejos de la costa, quedando su lancha con motor fueraborda abandonada. Nunca la volvieron a ver.
Una vista de Nantucket
Esto no sería más que un incidente sin víctimas si no fuese porque hace unas semanas, la lancha de 26 pies apareció frente a las costas de Asturias, fue recuperada y remolcada hasta el puerto de Llanes.
La embarcación, de nombre Queen Bee, cruzó el Atlántico impulsada por las corrientes en un viaje de varios años. Como se puede ver en las fotos, la lancha presentaba el aspecto de haber estado mucho tiempo flotando a la deriva, con todo tipo de flora y fauna colonizando el casco.
Un día sin viento, vas con el motor petardeando alegremente cuando, de repente, prop-prop-prop ….. silencio. Compruebas todo, intentas arrancar y no se pone en marcha. Desmontas el filtro de entrada de gasoil y observas que está lleno de una sustancia viscosa de color amarillento que lo ha obturado, impidiendo que el combustible llegue al motor. ¿Qué es lo que ha pasado? Respuesta: Diesel Bug.
He encontrado poco en Internet sobre este tema, por lo que espero que esta información te sea de utilidad y evites que esto te suceda. Por lo que parece hay ciertas bacterias, hongos y otros microorganismos guarretes que están deseando colonizar tu depósito de gasoil. Estos bichitos pueden venir en forma de gasoil contaminado o bien a través de esporas que están presentes en el aire. Una vez dentro, lo que necesitan para vivir es agua, la cual es muy fácil que esté en el depósito por la propia condensación del mismo, cuando no viene también incluida en el repostaje de combustible. Una vez que los bichos tienen gasoil y agua, comienzan a multiplicarse y a constituir colonias que como resultado de su actividad biológica van creando unos depósitos negruzcos en el fondo del depósito que se compactan y son capaces de bloquear filtros y conductos.
En nuestro caso utilizamos una pequeña dosis del biocida que se ve en la foto y nos ha dado buen resultado hasta el momento. Por cierto, que el biodiesel es todavía más propenso a criar estos bichejos, por lo que si utilizas este combustible, debes tener más cuidado.
Algunos consejos para evitar el diesel bug:
1- Mantener el depósito lleno para evitar la presencia de aire y minimizar la condensación. Sin agua no pueden vivir.
2- Tener un grifo de fondo en el tanque para drenar los posibles residuos que producen estos bichos.
3- Usar un biocida para matarlos. Hay dosis para “curar la infección” y dosis de mantenimiento para evitar que se vuelvan a producir.
4 – No tener el gasoil en el depósito largos periodos de tiempo. La vida útil del gasoil se estima en unos seis meses desde que lo coges en la gasolinera. Más de este tiempo sin usarlo tiene más riesgo de tener diesel bug.
He encontrado un interesante artículo en la revista PBO Magazine donde se habla de este tema y se hace una comparativa entre diferentes biocidas presentes en el mercado británico. Es posible que algunas marcas sean de difícil obtención en España, aunque me consta que algunos distribuidores ya estaban empezando a traerlos.