En velero pero por el aire (planeando)

Lo de ir en velero por el mar está muy bien, pero si es por el aire pues mucho mejor, así que el que suscribe se subió en un planeador para probar (no es que me haya dado un arrebato, es algo que quería hacer desde hace décadas).

El Aeroclub Nimbus es un club de vuelo a vela que tiene su base en el aeródromo de Santa Cilia. Allí operan los planeadores del club, como el EC-HRI que es el que subimos junto con Luis, el instructor, que se le ve con el gorro blanco agachado junto a la carlinga.

Los instrumentos del planeador son bastante sencillos, pero una cosa que me llamó la atención es que estaban en unidades métricas (altura en km. y velocidad en km/h en vez de los consabidos pies y nudos), pero como es un planeador alemán, ya sabemos lo cabezotas que son esta gente.

La actividad es bastante cooperativa, ya que hay que empujar al planeador “a mano” hasta la cabecera de la pista desde el hangar que está bastante lejos, como se puede ver en la siguiente foto. Una vez situado y alineado con la pista llega el avión remolcador y se pone delante para atar la cuerda.Una vez conseguido el remolque, ya se puede despegar, que más o menos es así visto desde dentro

La terminal “fantasma” del aeródromo donde nunca hay nadie
Este es el planeador que usamos para “subir a las alturas”
Los instrumentos de vuelo
Listos para salir, sólo falta cerrar la carlinga (y que alguien nos remolque)

Y visto desde fuera

Cuando se está a unos 500 metros el planeador se suelta del remolque y empieza a volar por su cuenta, buscando las corrientes de aire ascendentes que le permitirán ganar altura.

La experiencia dentro de la cabina es una maravilla, debemos girar en espiral para mantenernos dentro de la corriente de aire que sube, pero con tanto giro se corre el riesgo de marearse (a la derecha han puesto unas bolsas contra el mareo de Air France, no me han dicho nada pero saltan a la vista!)

Luis, el instructor, me permitió coger los mandos un ratillo y enseguida me di cuenta de que es bastante dificilillo mantener el planeador en línea recta. A pesar de lo que pudiera parecer, se mueve bastante y hay que tener mucha práctica para dominarlo bien.

A los 20-25  minutos del despegue, nos disponemos a entrar en circuito para aterrizar. El pitido que se oye es el variómetro que indica mediante un sonido si estás dentro de una corriente ascendente, cuanto más rápido pite, más aire ascendente hay a tu alrededor.

El remolcador (círculo rojo) aterriza para poner en vuelo al siguiente
Increibles vistas (El Salto de Roldán, que debió saltar bastante, en el círculo)
Sacando la cámara por la ventanilla con la pista debajo
El aeródromo de Monflorite desde el aire

Y finalmente aterrizamos en las inmediaciones de la cabecera de la pista, con mucha pena de que se acabara tan pronto.

Una gran experiencia, gracias a Luis, el instructor, que estuvo en todo momento pendiente de todo y fue muy amable con sus explicaciones y comentarios y al Aeroclub Nimbus que hace lo posible por popularizar  este tipo de vuelo, a ejemplo de otros países más avanzados como Francia o Alemania.

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